Hay un ritual que cualquiera que trastee mínimamente con ordenadores conoce de memoria: abrir Rufus, seleccionar la ISO, formatear el USB, esperar la barra de progreso, probar, y si necesitas otra distro distinta... vuelta a empezar. Formatear, escribir, esperar. Una y otra vez. Durante años asumí que ese era, simplemente, el precio de tener un pendrive de arranque. No lo era.
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USB Ventoy multisistema con Windows y distribuciones Linux en un
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La primera vez que copié tres archivos ISO distintos Windows 11, Ubuntu y una herramienta de recuperación de discos dentro del mismo USB, sin formatear nada entre medias, y vi que al arrancar el ordenador aparecía un menú preguntándome cuál quería usar, entendí que llevaba años haciendo las cosas por el camino largo.
El cambio de mentalidad: de "un USB, un sistema" a "un USB, todos los sistemas"
Rufus no tiene nada de malo. Sigue siendo, con razón, la puerta de entrada de la mayoría cuando necesita crear una unidad de arranque desde cero, y hace exactamente lo que promete. El problema aparece cuando tu necesidad deja de ser "instalar un sistema" y pasa a ser "tener siempre a mano varias herramientas": una distro Linux para rescatar datos, la ISO de Windows para reinstalaciones de emergencia, otra distro ligera para probar en un PC antiguo. Con Rufus, cada cambio implica borrar lo anterior. Con Ventoy, cada cambio implica simplemente añadir un archivo más.
La diferencia no es solo de comodidad: es que tu USB deja de ser un cartucho de un solo uso y pasa a comportarse como una carpeta más de tu ordenador, solo que arrancable.
Qué es Ventoy exactamente (y por qué no es magia)
Ventoy es una herramienta de código abierto creada por el desarrollador Hailong Sun, conocido en la comunidad como longpanda, que vio la luz en abril de 2020 y desde entonces no ha dejado de ganar terreno como alternativa a Rufus y Etcher. Su versión estable más reciente es la 1.1.12, y el proyecto mantiene compatibilidad verificada con más de 1.300 imágenes de arranque distintas, además de soportar formatos que van mucho más allá del clásico ISO: WIM, IMG, VHD, VHDX y EFI.
El truco no es ninguna magia oscura: Ventoy instala en el USB una pequeña partición de arranque (llamada VTOYEFI) junto con un gestor de arranque tipo GRUB. Cuando enciendes el ordenador desde ese USB, ese gestor escanea el resto de la unidad, detecta cualquier imagen compatible que hayas copiado ahí y te construye un menú al vuelo. El resto del pendrive sigue funcionando como una unidad de almacenamiento normal y corriente: puedes guardar fotos, documentos o series igual que en cualquier otro USB, conviviendo con tus imágenes de arranque sin ningún conflicto.
Bitácora de instalación: de USB vacío a multisistema en menos de diez minutos
En lugar de una lista fría de pasos, esto es, literalmente, lo que ocurre de principio a fin la primera vez que lo haces.
Minuto 0 — Descarga y descompresión
Entras a la web oficial de Ventoy, descargas el paquete correspondiente a tu sistema (Windows o Linux) y lo descomprimes en cualquier carpeta. No hay instalador tradicional: dentro encontrarás directamente los ejecutables que necesitas.
Minuto 2 — Ventoy2Disk toma el mando
Conectas el USB que vas a usar (cualquier dato que tenga ahora mismo se
perderá, así que haz copia de seguridad antes) y ejecutas
Ventoy2Disk.exe en Windows, o el script equivalente en Linux.
Seleccionas tu unidad en la lista y pulsas instalar. En este paso, si tu
equipo va a convivir con Windows 11 y Secure Boot activado, conviene
revisar que la opción "Secure Boot Support" esté marcada; viene activada
por defecto desde hace ya varias versiones del programa.
Minuto 4 — El USB "despierta" transformado
Cuando termina el proceso, el USB ya no es un USB cualquiera: ahora tiene dos particiones, la pequeña de arranque (VTOYEFI) y una principal, mucho más grande, lista para recibir tus archivos. Windows o tu explorador de archivos la reconoce igual que reconocería cualquier disco externo.
Minuto 5 — Arrastrar y soltar, literalmente
Aquí está la parte que de verdad marca la diferencia frente a Rufus: copias tus archivos ISO directamente a esa partición, como copiarías cualquier documento. Nada de asistentes, nada de barras de progreso interminables reescribiendo el disco entero. Si quieres mantener el orden, nada te impide crear carpetas como "Windows", "Linux" o "Recuperación" y organizar ahí cada imagen.
Minuto 8 — El primer arranque, y el momento "ajá"
Reinicias el ordenador, entras al menú de arranque (normalmente con F12, F11 o Supr, según la placa base) y eliges el USB. En lugar de lanzarte directo a un instalador, Ventoy te muestra una lista con cada imagen que copiaste. Eliges una, y arranca exactamente como si hubieras creado un USB dedicado solo a eso.
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Ventoy permite usar un USB multisistema sin formatearlo cada vez que
cambias de sistema operativo. |
Después — Repetir sin volver a formatear jamás
La próxima vez que necesites añadir, quitar o cambiar un sistema operativo del pendrive, el proceso se reduce a arrastrar o borrar archivos. Ese es, en el fondo, todo el secreto: Ventoy convierte un proceso técnico repetitivo en un simple gesto de gestión de archivos.
Lo que Ventoy no te cuenta en la portada: sus límites reales
No todo es perfecto, y merece la pena decirlo con la misma claridad con la que se cuentan las ventajas. Aunque el catálogo de compatibilidad es enorme, algunas imágenes ISO especialmente antiguas o poco convencionales pueden dar problemas de arranque, algo que rara vez ocurre con una imagen escrita "a fuego" como hace Rufus.
El otro punto a vigilar es Secure Boot. Ventoy lo soporta desde hace tiempo mediante un bootloader firmado, pero en algunos equipos —sobre todo tras cambios recientes en los certificados UEFI que usa Microsoft— puede ser necesario inscribir manualmente la clave de Ventoy la primera vez, un paso adicional que Rufus, al generar una imagen única y específica, no suele exigir.
Y hay un matiz de licencia que conviene conocer si te importa el software libre: Ventoy es código abierto, pero de forma parcial (licencia GPLv3+ en la mayoría de sus componentes), no un proyecto 100% abierto en todas sus piezas.
¿Merece la pena el cambio?
Si solo necesitas crear un USB de arranque una vez cada mucho tiempo, Rufus sigue siendo perfectamente válido y no hay ninguna prisa por cambiar de herramienta. Pero si eres de los que prueba distros con frecuencia, mantiene un kit de recuperación siempre a mano, o simplemente odia la idea de perder todo lo que había en el USB cada vez que necesita otra imagen distinta, el cambio a Ventoy no se siente como una mejora incremental. Se siente como darte cuenta, con años de retraso, de que llevabas todo este tiempo haciéndolo de la forma más difícil posible.

