Uno de los reproches más repetidos hacia Windows 11 desde su lanzamiento ha sido la sensación de lentitud en tareas tan básicas como abrir una aplicación. Microsoft parece haberse tomado en serio esa queja, y la última actualización acumulativa del sistema trae consigo la expansión de una función pensada exactamente para eso: hacer que los programas se sientan más ágiles al abrirse, sin necesidad de tocar una sola pieza de hardware.
![]() Windows 11 acelera aplicaciones con un sprint de CPU |
La función se llama Low Latency Profile (LLP) y, aunque llevaba meses activa en partes muy concretas del sistema, ahora da el salto a algo mucho más relevante para el usuario medio: las aplicaciones de terceros que usamos todos los días.
Qué es exactamente Low Latency Profile y cómo funciona
La idea detrás de LLP tiene un nombre técnico bastante descriptivo: "race to sleep", algo así como "corre para volver a descansar". En lugar de dejar que la frecuencia del procesador suba de forma gradual a medida que aumenta la carga de trabajo —el comportamiento habitual de gestión de energía—, Windows detecta el momento exacto en el que el usuario hace clic para abrir una aplicación y empuja de golpe al procesador hacia frecuencias cercanas a su máximo.
Ese impulso dura muy poco, normalmente entre uno y tres segundos, el tiempo justo para completar las tareas iniciales de carga del programa. Una vez hecho ese trabajo, el procesador vuelve a un estado de bajo consumo, como si nunca hubiera acelerado. En pruebas realizadas sobre un portátil equipado con un Intel Core i5-13420H, ese pico de frecuencia se ha podido observar claramente en los núcleos de rendimiento (P-cores), mientras que los núcleos de eficiencia (E-cores) llegaron a rozar el 80% de su frecuencia máxima durante esa breve ventana de arranque.
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Low Latency Profile de Windows 11 acelerando el procesador para abrir
aplicaciones rápidamente |
Microsoft ya había empezado a probar esta tecnología a principios de 2026, aplicándola primero al menú Inicio, la búsqueda de Windows y el centro de notificaciones. Después llegó al Explorador de archivos. Lo que cambia ahora es el alcance: la actualización acumulativa KB5121003, publicada el 11 de agosto de 2026 como parte del Patch Tuesday mensual, lleva Windows 11 24H2 a la build 26100.9168 y la versión 25H2 a la build 26200.9168, y con ella extiende LLP a aplicaciones Win32 tradicionales, es decir, a una parte enorme del catálogo de software que se usa a diario en Windows.
¿Qué aplicaciones ya se benefician?
Las primeras pruebas independientes tras instalar la actualización confirman mejoras perceptibles en programas tan cotidianos como el Bloc de notas, la Calculadora, Chrome, PowerPoint, VLC, la app del Tiempo o el launcher de Epic Games Store. En el caso de aplicaciones propias de Microsoft, como Edge u Outlook, algunas pruebas han llegado a registrar tiempos de apertura hasta un 40% más rápidos gracias a esta optimización.
Conviene ser realista con lo que esto significa en la práctica: no se trata de que las aplicaciones vayan a funcionar de forma drástica y permanentemente más rápido, sino de reducir esa pequeña pausa incómoda entre el clic y el momento en que el programa realmente aparece en pantalla. En equipos más modestos o con hardware ya algo desfasado, esa pausa suele notarse mucho más, así que es precisamente ahí donde LLP puede marcar una diferencia más perceptible.
Parte de un plan más amplio: el proyecto Windows K2
Esta expansión de LLP no es una función aislada, sino parte de una iniciativa interna de Microsoft conocida como Windows K2, centrada en mejorar el rendimiento y la capacidad de respuesta general del sistema operativo. La misma actualización KB5121003 incorpora, además, optimizaciones pensadas específicamente para equipos con poca memoria RAM disponible, como los portátiles de entrada que todavía se venden hoy con solo 8 GB, junto con mejoras de fiabilidad para el Explorador de archivos, las listas de accesos rápidos (Jump Lists), la Vista de tareas, los escritorios virtuales, el menú Inicio y la barra de tareas.
Un despliegue gradual, no inmediato para todos
Un matiz importante que conviene tener claro antes de instalar la actualización y esperar resultados instantáneos: Microsoft distribuye esta función mediante su sistema de Controlled Feature Rollout, el mismo mecanismo que usa para activar novedades de forma progresiva y controlada entre distintos equipos. Eso significa que dos personas con exactamente la misma build de Windows 11 podrían no tener la función activa al mismo tiempo, y que no ver el efecto tras actualizar no implica necesariamente que algo haya fallado en la instalación.
Para quienes no quieran esperar al despliegue oficial, existen herramientas no oficiales como ViVeTool, disponible en GitHub, capaces de forzar la activación de funciones aún en fase de implementación controlada. Ahora bien, se trata de una herramienta de terceros —no oficial de Microsoft— pensada para usuarios avanzados, y activar manualmente funciones que todavía están en pruebas puede generar comportamientos inesperados en el sistema. Para la gran mayoría de usuarios, lo más sensato sigue siendo esperar a que Microsoft la habilite de forma automática en su equipo.
No todo son elogios: las críticas al planteamiento
No todo el mundo ha recibido esta novedad con entusiasmo. Una parte de la comunidad técnica considera que aumentar temporalmente la frecuencia del procesador es una solución relativamente sencilla para disimular problemas de rendimiento más profundos de Windows 11, en lugar de resolverlos de raíz. Microsoft, por su parte, defiende el enfoque señalando que estrategias similares de impulso temporal de frecuencia ya se emplean en otras plataformas del mercado.
Es una discusión válida: LLP no aumenta el número de núcleos del procesador ni hace magia con el hardware disponible, y desde luego no puede arreglar una aplicación realmente lenta por otros motivos —un disco saturado, poca RAM libre, un antivirus pesado o un programa mal optimizado seguirán siendo lentos igual—. Lo que sí hace es recortar ese primer instante de espera que tanto se nota quien usa el PC a diario, que no es poca cosa considerando lo repetitiva que es esa acción: abrir programas es, probablemente, de las tareas que más veces se repiten en cualquier sesión de trabajo.

