MIT desarrolla “mini hígados” inyectables que podrían ayudar a pacientes con insuficiencia hepática

¿Y si en el futuro fuera posible reforzar las funciones de un hígado enfermo sin reemplazarlo mediante una cirugía? Ingenieros del MIT están trabajando en una tecnología que busca precisamente eso: crear pequeños injertos de tejido hepático que puedan introducirse en el organismo mediante una inyección.

Investigadores del MIT desarrollan mini hígados inyectables que podrían ayudar a pacientes con insuficiencia hepática

El avance todavía se encuentra en una etapa experimental y ha sido probado en ratones, pero los resultados abren una posibilidad interesante para pacientes con insuficiencia hepática que no pueden recibir un trasplante o que necesitan apoyo mientras esperan un órgano donado.

¿Qué son estos “mini hígados”?

La propuesta del MIT no consiste en fabricar un hígado completo en miniatura. Los investigadores han creado un injerto de tejido hepático formado por células del hígado, pequeñas esferas de hidrogel y células de soporte.

La idea es que estas células puedan agruparse después de ser inyectadas y formar una estructura estable capaz de conectarse con los vasos sanguíneos del organismo.

Los investigadores los describen como una especie de “hígados satélite”: pequeños tejidos que podrían proporcionar parte de la función que un hígado debilitado ya no puede realizar adecuadamente.

¿Cómo funciona la inyección?

Uno de los principales problemas de trasplantar células hepáticas es conseguir que sobrevivan después de introducirlas en el organismo.

Para solucionarlo, el equipo desarrolló una mezcla que combina hepatocitos, microesferas de hidrogel y fibroblastos. Las microesferas ayudan a mantener las células juntas y crean un entorno donde pueden permanecer localizadas.

Cuando están muy juntas, las microesferas pueden comportarse como un material que fluye, permitiendo que la mezcla pase por una jeringa. Una vez dentro del organismo, recuperan una estructura más estable.

Además, los fibroblastos ayudan a las células hepáticas a sobrevivir y favorecen el crecimiento de nuevos vasos sanguíneos alrededor del injerto.

Inyección experimental con hepatocitos, microesferas de hidrogel y fibroblastos para crear injertos hepáticos

Los vasos sanguíneos son una pieza clave

Para que las células puedan mantenerse vivas necesitan recibir oxígeno y nutrientes. Por eso, conseguir que el nuevo tejido se conecte rápidamente con la circulación es fundamental.

En los experimentos realizados por el MIT, los vasos sanguíneos comenzaron a crecer dentro del injerto. Esto permitió que los hepatocitos recibieran los nutrientes necesarios y continuaran realizando algunas de sus funciones.

Los investigadores observaron que las células permanecieron viables durante las ocho semanas que duró el estudio y continuaron liberando proteínas especializadas al torrente sanguíneo de los animales.

¿Dónde se colocaron los mini hígados?

En los experimentos con ratones, los investigadores introdujeron los injertos en tejido graso del abdomen, concretamente en una zona conocida como tejido adiposo perigonadal.

Una de las características interesantes de esta tecnología es que el tejido no necesariamente tendría que estar situado junto al hígado. Según los investigadores, mientras exista suficiente espacio y un suministro adecuado de sangre, los hepatocitos podrían realizar sus funciones desde otros lugares del organismo.

En futuros estudios se podría investigar la utilización de otras zonas, como el bazo o regiones próximas a los riñones.

Una posible alternativa al trasplante de hígado

El objetivo no es necesariamente sustituir por completo un hígado enfermo. Una de las posibilidades que estudia el equipo es utilizar estos injertos para proporcionar un apoyo adicional al organismo.

Por ejemplo, podrían convertirse en una alternativa para determinados pacientes que no pueden someterse a una cirugía de trasplante. También podrían utilizarse como una especie de puente mientras una persona espera la disponibilidad de un órgano donado.

Esto sería especialmente interesante debido a la escasez de órganos para trasplantes de hígado. Según el MIT, más de 10.000 personas con enfermedad hepática crónica estaban en lista de espera para un trasplante en Estados Unidos.

El principal desafío: el sistema inmunitario

La tecnología todavía tiene obstáculos importantes que resolver antes de pensar en utilizarla en pacientes.

Uno de ellos es el sistema inmunitario. Las células trasplantadas podrían ser reconocidas como extrañas por el organismo y ser atacadas. Por eso, una aplicación clínica de esta estrategia probablemente requeriría medicamentos inmunosupresores.

El equipo del MIT ya está estudiando posibles soluciones. Entre ellas se encuentra desarrollar hepatocitos capaces de evitar la detección del sistema inmunitario o utilizar las propias microesferas de hidrogel para liberar medicamentos alrededor del injerto.

¿Ya se puede utilizar en personas?

No. Este punto es fundamental.

Los resultados publicados hasta ahora corresponden a experimentos realizados en ratones. Aunque las células sobrevivieron durante las ocho semanas del estudio y mantuvieron actividad funcional, todavía será necesario realizar mucha más investigación antes de saber si la tecnología puede funcionar de forma segura y eficaz en seres humanos.

Por tanto, los “mini hígados” no deben considerarse actualmente una cura para la insuficiencia hepática ni un sustituto disponible del trasplante.

¿Por qué este descubrimiento es importante?

El interés de esta investigación está en cambiar la forma de pensar sobre el tratamiento de algunas enfermedades hepáticas.

En lugar de retirar necesariamente el órgano enfermo y reemplazarlo por otro, los investigadores están explorando la posibilidad de añadir tejido funcional al organismo para reforzar las funciones que se han perdido.

Si futuras investigaciones demuestran que estos injertos pueden funcionar de forma segura en humanos, podrían convertirse algún día en una herramienta complementaria para determinados pacientes con enfermedad hepática.

Una tecnología todavía en investigación

Los resultados del MIT son prometedores, pero todavía queda un largo camino antes de que podamos hablar de un tratamiento disponible. El siguiente desafío será demostrar que estos tejidos pueden sobrevivir, integrarse correctamente y funcionar de manera segura durante periodos mucho más largos y, posteriormente, evaluar su eficacia en humanos.

Por ahora, lo más destacable es que los investigadores han conseguido crear un injerto hepático inyectable capaz de mantenerse vivo y funcional en animales durante al menos ocho semanas.

Los “mini hígados” desarrollados por investigadores del MIT representan una línea de investigación interesante para el futuro de la medicina regenerativa. La tecnología combina células hepáticas, microesferas de hidrogel y células de soporte para crear pequeños injertos capaces de establecer conexiones con la circulación.

El trabajo todavía está en fase experimental, pero plantea una posibilidad diferente al trasplante tradicional: utilizar pequeños tejidos hepáticos como refuerzo para un órgano que ha perdido parte de su capacidad de funcionamiento.

Si las próximas investigaciones consiguen superar los problemas relacionados con el sistema inmunitario y demostrar su seguridad en humanos, esta estrategia podría abrir una nueva vía para tratar determinadas formas de insuficiencia hepática.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente