BRP: el "Ozempic natural" que Stanford descubrió con IA

Un equipo de científicos de Stanford Medicine acaba de anunciar algo que suena casi a ciencia ficción: encontraron, con ayuda de inteligencia artificial, una molécula que el propio cuerpo humano ya produce y que podría frenar el apetito con la misma fuerza que el Ozempic, pero sin las náuseas, el estreñimiento ni la pérdida de masa muscular que tanto preocupan a quienes usan estos tratamientos.

Ilustración fotorrealista de una molécula natural descubierta por Stanford Medicine que actúa sobre el cerebro para reducir el apetito y favorecer la pérdida de peso sin los efectos secundarios asociados a medicamentos como Ozempic.

La molécula se llama BRP y, aunque todavía está lejos de llegar a una farmacia, los primeros resultados en animales tienen a la comunidad científica y a la industria farmacéutica  con la mirada puesta en Stanford.

¿Qué es exactamente el BRP?

BRP son las siglas de BRINP2-Related Peptide, un péptido diminuto de apenas 12 aminoácidos que se desprende de una proteína llamada BRINP2. Para ponerlo en perspectiva, una proteína completa suele tener cientos de aminoácidos; BRP es, literalmente, una miga en comparación. Y sin embargo, en las pruebas de laboratorio fue capaz de activar neuronas diez veces más que el grupo de control, superando incluso al GLP-1, la hormona que imita la semaglutida (el principio activo de Ozempic y Wegovy).

La diferencia clave está en dónde actúa. Mientras que los fármacos como Ozempic se unen a receptores repartidos por todo el cuerpo cerebro, intestino, páncreas, el BRP parece concentrarse casi exclusivamente en el hipotálamo, la región cerebral que regula el hambre, la temperatura corporal y el gasto de energía. Esa precisión podría explicar por qué, en los experimentos, no generó los efectos secundarios digestivos tan comunes con los medicamentos actuales.

"Ozempic tiene efectos generalizados porque sus receptores están en varios órganos. BRP, en cambio, parece actuar específicamente donde se controla el apetito", explicó la doctora Katrin Svensson, profesora adjunta de patología en Stanford y autora principal del estudio.

El papel decisivo de la inteligencia artificial

Aquí está lo verdaderamente novedoso del hallazgo: no se logró con los métodos tradicionales de laboratorio, sino gracias a un algoritmo diseñado por el propio equipo, bautizado Peptide Predictor (Predictor de Péptidos).

Buscar hormonas ocultas dentro del genoma humano es como buscar una aguja en un pajar. El cuerpo produce miles de "prohormonas" moléculas inactivas que se fragmentan en pedazos más pequeños, y solo unos pocos de esos fragmentos terminan actuando como señales biológicas relevantes. Analizarlos uno por uno en el laboratorio podría haber tomado años.

En cambio, el algoritmo hizo el trabajo pesado en mucho menos tiempo:

  • Analizó los 20.000 genes humanos que codifican proteínas.
  • Identificó los puntos donde una enzima llamada prohormona convertasa 1/3 —ya vinculada previamente a la obesidad— corta las proteínas en fragmentos.
  • Redujo la búsqueda a 373 prohormonas candidatas con potencial hormonal.
  • Calculó que de ellas podían surgir 2.683 péptidos distintos.

De esa lista, los investigadores seleccionaron 100 péptidos prometedores para probarlos en neuronas cultivadas en laboratorio. Uno de ellos, el BRP, se llevó todas las miradas.

Los resultados en animales: menos apetito, menos grasa

Tras confirmar el efecto en células, el equipo pasó a probar BRP en ratones y en minicerdos, animales cuyo metabolismo se parece más al humano que el de un roedor. Los resultados, en resumen:

  • Una sola inyección redujo la ingesta de alimento hasta en un 50% durante la hora posterior.
  • Con inyecciones diarias durante 14 días, los ratones obesos perdieron peso, casi todo procedente de grasa corporal, mientras el grupo control seguía subiendo de peso.
  • Los animales tratados mostraron mejor tolerancia a la glucosa y a la insulina, dos marcadores clave de salud metabólica.
  • No se detectaron cambios significativos en movimiento, ansiedad, consumo de agua ni, especialmente, en la producción de heces justo el efecto secundario que más incomoda a muchos pacientes de Ozempic.

¿Reemplazará al Ozempic?

Es la pregunta obligada, pero conviene enfriar un poco las expectativas. Todo lo descrito hasta ahora ocurrió en animales, no en personas. El camino hacia un posible medicamento humano recién empieza, y los propios investigadores reconocen que aún deben resolver preguntas fundamentales antes de dar el salto a ensayos clínicos:

  • ¿A qué receptor se une el BRP? Todavía no lo saben con certeza, y sin esa pieza es difícil entender del todo cómo actúa.
  • ¿Cuánto dura su efecto? Los péptidos pequeños tienden a degradarse rápido en el cuerpo, así que hace falta encontrar la forma de prolongar su acción para que sea práctico como tratamiento.
  • ¿Es seguro y eficaz en humanos? Esa es, literalmente, la siguiente etapa de la investigación.

La doctora Svensson ya cofundó una empresa, Merrifield Therapeutics, con el objetivo de llevar el BRP a ensayos clínicos en un futuro próximo. Ella y su colega Laetitia Coassolo, autora principal del estudio, además figuran como inventoras de las patentes relacionadas con esta molécula.

Científico analiza un compuesto natural descubierto por Stanford Medicine que podría reducir el apetito y favorecer la pérdida de peso con menos efectos secundarios que tratamientos como Ozempic.

Por qué este hallazgo importa

Más allá del BRP en sí, este trabajo publicado en la revista Nature demuestra algo que probablemente veamos cada vez más en medicina: la inteligencia artificial acelerando descubrimientos que antes tomaban décadas de ensayo y error en el laboratorio. En este caso, permitió a los científicos pasar de un universo casi infinito de posibilidades a un puñado de candidatos prometedores en un tiempo récord.

Para las millones de personas que hoy conviven con la obesidad y que a menudo abandonan tratamientos como Ozempic por sus efectos secundarios, la promesa de una molécula igual de eficaz pero mejor tolerada —aunque todavía en fase experimental— es, sin duda, una noticia para seguir de cerca.

Preguntas frecuentes sobre el BRP

¿El BRP ya está disponible para comprar o recetar?

No. Por ahora solo existen resultados en animales. Falta completar estudios de seguridad y eficacia en humanos antes de que pueda convertirse en un tratamiento real.

¿BRP es lo mismo que el GLP-1 o la semaglutida?

No. Aunque ambos influyen en el apetito, provienen de vías biológicas distintas y actúan sobre grupos diferentes de neuronas en el cerebro.

¿Qué efectos secundarios evitó el BRP en los estudios con animales?

En los experimentos no se observaron náuseas, estreñimiento ni la pérdida muscular significativa que suelen asociarse a fármacos como Ozempic.

¿Quién financió la investigación?

El estudio recibió apoyo de los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU., el Programa SPARK de Stanford, Stanford Bio-X, la Asociación Estadounidense del Corazón, la Fundación Carlsberg, entre otras instituciones.


Fuente: Stanford Medicine. Estudio publicado en la revista Nature, liderado por la Dra. Katrin Svensson y la Dra. Laetitia Coassolo.

Nota: Este artículo tiene fines informativos y no sustituye el consejo médico profesional. Si estás considerando un tratamiento para la pérdida de peso, consulta siempre con un médico.

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