Mientras en Europa cada vez más gobiernos hablan de reducir su dependencia de Microsoft, China ya pasó de las palabras a los hechos, y lo está haciendo antes de lo previsto. El gigante asiático adelantó el calendario para retirar Windows de sus organismos públicos y ya tiene decidido qué va a usar en su lugar: dos distribuciones Linux desarrolladas por empresas chinas.
No es una decisión improvisada. Forma parte de una estrategia de soberanía tecnológica que China lleva años construyendo, y que ahora se acelera en un contexto donde la seguridad de los datos y el control sobre la infraestructura digital pesan cada vez más en las decisiones de gobierno.
China adelanta el fin de Windows 10 China Government Edition
Según un informe publicado por Bloomberg, el Ministerio de Seguridad del Estado chino pidió a varias entidades vinculadas al Gobierno que desinstalen Windows 10 antes de la fecha originalmente planeada. El objetivo es reemplazarlo por sistemas operativos Linux desarrollados dentro del país, principalmente KylinOS y UOS.
El sistema que está en la mira es Windows 10 China Government Edition, una versión creada específicamente para organismos estatales por C&M Information Technologies (CMIT), una empresa nacida en 2016 de la asociación entre Microsoft y la estatal China Electronics Technology Group Corporation. Esta edición ya venía adaptada con mecanismos de activación y actualización localizados, servicios de Microsoft limitados y compatibilidad con los estándares criptográficos propios de China.
Aun con todas esas adaptaciones, China decidió apurar su salida. El calendario original apuntaba a febrero de 2027, pero algunas entidades estatales ya recibieron instrucciones para completar la migración durante 2026, más de medio año antes de lo planeado.
Expertos consultados mencionan preocupaciones relacionadas con la seguridad de los datos, aunque hasta el momento no se identificó públicamente ninguna vulnerabilidad concreta en esta edición. Microsoft, por su parte, afirmó que no tiene registro de ningún incidente de seguridad asociado y que el sistema sigue recibiendo actualizaciones con normalidad.
KylinOS y UOS: las distribuciones Linux elegidas por China
El reemplazo no se limita a una única distribución oficial para todos los equipos. Las dos alternativas más consolidadas son:
- KylinOS, desarrollada por Kylin Software, con versiones para escritorio, servidores y usos especializados. Su variante de código abierto, openKylin, ofrece además una opción más flexible para desarrolladores.
- UOS, de UnionTech, construida sobre las bases de Deepin y Debian Linux, y orientada tanto a entornos empresariales como gubernamentales.
A esto se suma que Huawei está desarrollando en paralelo su propio ecosistema con HarmonyOS para ordenadores, lo que refuerza aún más la idea de que China busca cubrir todo el espectro del sistema operativo con tecnología propia.
El cambio, sin embargo, no es tan simple como instalar un nuevo sistema operativo y listo. Los organismos públicos tendrán que adaptar aplicaciones, controladores, periféricos y formatos de archivo, además de capacitar a empleados acostumbrados a trabajar con Windows durante años.
Por qué esto va más allá de cambiar de sistema operativo
China lleva años trabajando en reducir su dependencia de proveedores tecnológicos extranjeros, y la salida de Windows es solo una pieza de ese plan más grande. El objetivo real es contar con un ecosistema completo de hardware y software que pueda controlarse íntegramente dentro del país.
Migrar a Linux no solo le permite a China dejar de depender de Microsoft: también le da una base de código abierto sobre la cual sus propias empresas pueden construir distribuciones, herramientas y sistemas de seguridad a medida, sin depender de licencias ni decisiones tomadas fuera de sus fronteras.
Por ahora, esta transición está limitada a organismos públicos concretos. No implica que Windows 10 vaya a desaparecer de los ordenadores de los ciudadanos chinos, al menos no en esta etapa. Lo que sí está cambiando es el papel que Microsoft ocupa dentro de las instituciones del Estado, y el hecho de que Pekín haya adelantado el calendario deja claro hasta qué punto la soberanía tecnológica se convirtió en prioridad de gobierno.
China no está sola: Europa sigue el mismo camino
Esta decisión no ocurre en el vacío. Varios países europeos, sobre todo dentro de la Unión Europea, llevan tiempo evaluando alternativas para depender menos de las grandes tecnológicas estadounidenses, incluyendo sus sistemas operativos. China se suma ahora a esa tendencia, pero con un calendario más agresivo y una infraestructura propia (KylinOS, UOS, HarmonyOS) ya bastante más madura que la de muchas iniciativas europeas equivalentes.
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| Servidores de un centro de datos en China durante la transición de Windows a Linux. |
KylinOS vs UOS: comparativa de las dos distribuciones Linux de China
Aunque ambas nacieron con el mismo objetivo, KylinOS y UOS no son intercambiables: cada una tiene un origen, una base técnica y un público interno distinto dentro de la estrategia china. Esta es la comparativa rápida:
| Característica | KylinOS | UOS |
|---|---|---|
| Desarrollador | Kylin Software | UnionTech |
| Base técnica | Linux propio | Deepin y Debian Linux |
| Versión de código abierto | Sí, openKylin | No de forma equivalente |
| Entornos de uso | Escritorio, servidores y usos especializados | Empresarial y gubernamental |
| Reemplaza a | Windows 10 China Government Edition | Windows 10 China Government Edition |
Cronología: así avanza el adiós a Windows en China
- 2016: Microsoft y China Electronics Technology Group Corporation crean CMIT y lanzan Windows 10 China Government Edition.
- Calendario original: la retirada de esta edición estaba prevista para febrero de 2027.
- 2026: el Ministerio de Seguridad del Estado adelanta el proceso y pide a organismos vinculados al Gobierno completar la migración este mismo año.
- Destino de la migración: KylinOS y UOS como principales alternativas, con HarmonyOS de Huawei avanzando en paralelo para equipos de escritorio.
Lo que esto significa para el resto del mundo
El movimiento de China se suma al de varios gobiernos europeos que también evalúan reducir su dependencia de Microsoft, y refuerza una tendencia global: los sistemas operativos dejaron de ser una simple elección técnica para convertirse en una pieza de la política de soberanía digital de cada país. Es probable que en los próximos meses otros gobiernos, especialmente en la Unión Europea, anuncien calendarios similares.

